El perdón… en la infancia. Apuntes.

“¡Pídele perdón!”, “Perdón”, musitará quizás el peque en cuestión, para poder pasar página pronto y continuar jugando. Situación resuelta, pasemos a otra cosa …

            “Perdón”… Se han movido los labios, pero poco más. Una oportunidad perdida de autoconocimiento, de desarrollo de la autonomía personal, de la capacidad de interés hacia el otro…


EL PERDÓN… en la infancia. Apuntes.

 “¡Pídele perdón!”, “Perdón”, musitará quizás el peque en cuestión, para poder pasar página pronto y continuar jugando. Situación resuelta, pasemos a otra cosa …
            “Perdón” … Se han movido los labios, pero poco más. Una oportunidad perdida de autoconocimiento, de desarrollo de la autonomía personal, de la capacidad de interés hacia el otro…

            Estos apuntes son el resultado de una jornada de trabajo de un grupo de maestros en torno al perdón como actitud. La propuesta surgió a partir de una pregunta sobre cómo abordaban el perdón las distintas tradiciones religiosas y, poco a poco, fue dejando paso a la reflexión sobre el significado mismo del perdón y sobre lo que implica esta actitud y su desarrollo. Una jornada que sirvió para tomar mayor conciencia de la complejidad y el alcance del “perdonar”; para verlo como fruto de maduración, de aceptación, de confianza en el valor de cada persona, de la autoestima. Así pues, lo que ofrecemos es eso: notas, apuntes de ese itinerario de trabajo, que ordenaremos en cuatro apartados.
            El primero recoge algunas ideas, interrogantes y experiencias.
            El segundo, materiales al servicio de la reflexión sobre el alcance del perdón y su significación.
            El tercero repasa ejemplos, símbolos y gestos de las distintas tradiciones de la humanidad.
            El cuarto, recoge algún texto que puede resultar útil si se desea llevar la reflexión al aula.

1. Algunas reflexiones

 a) El punto de partida

Ya tenemos una pelea. Alguien ha resultado ofendido, herido…: situación de conflicto que habrá que abordar. Necesitaremos tiempo, no podemos ir con prisas. Si no es el momento de poder hacerlo (por falta de tiempo, o de calma, o de …), lo pospondremos, explícitamente. Necesitamos tiempo para escuchar e invitar a los niños y niñas a escucharse.
            Muy posiblemente aparecerán versiones bien distintas: “me ha dicho”, “ha hecho”, “no es verdad”… Versiones que reflejan las vivencias de cada uno. Ayudarles a darse cuenta de esto, ya es un paso importante. “¿Tú lo has vivido así?” “No, lo que dice es mentira”. “No es eso lo que he preguntado. ¿Tú cómo lo has vivido? Mírame”. “Ahora estáis demasiado enfadados”… Si hace falta, dejamos un tiempo, proponemos que echen una carrera, lo que sea, algo que ayude a crear un pequeño margen, la distancia para poder abordar el conflicto de fondo. Sin prisa por llegar a la “conclusión”. Lo que importa es el proceso de comprensión.
            Con los más pequeños las situaciones “conflictivas” piden resoluciones más inmediatas. Con los mayores se puede posponer el diálogo, esperar el momento oportuno para hacerlo. En cualquier caso, siempre es deseable no dejar pasar los conflictos sin abordarlos. En una situación de conflicto:

  • Es importante recuperar la historia de los “hechos” desde todas las partes implicadas.
  • Ayudarles a poner palabras, pero… cuidado con la interpretación que hacemos “nosotros” de lo que viven o piensan los niños y niñas. Debemos darles tiempo a que formulen su versión, que expresen su narración de los hechos, sus sentimientos… en relación a lo que han vivido.
  • Importante entender el perdón, la posibilidad de perdonar, como un aprendizaje progresivo. Perdonar es aprender a mirar los ojos de los demás. Es escuchar de verdad, sin presuponer que dirá al otro.
  • Perdonar es una expresión del querer. De pequeños lo hacemos como pequeños, pero a medida que crecemos podemos aprender, si queremos hacerlo y lo intentamos de verdad.
  • Implica confianza y… renovación de la confianza. Volver a intentar, ofrecer nuevas oportunidades. Renovar el interés por el otro, por nosotros mismos, por la posibilidad de estima y confianza.
  • Celebrar esos momentos de nueva oportunidad. Encontrar gestos que nos ayuden.

 b) Renovar el vocabulario
Necesitamos disponer de palabras menos gastadas, con las que podamos acercarnos a la actitud del perdón sin caer en expresiones rutinarias. En lugar de “te perdono”, ¿qué podríamos decir?

  • Intentaré…
  • Tenemos ganas de…
  • Me gustaría…
  • Juntos aprenderemos a…
  • Volvamos a ello
  • Hagamos las paces

c) ¿Qué actitudes podemos cultivar que nos permiten avanzar hacia poder perdonar (y, a poder ser) conseguirlo?
      Nos predispone a PERDONAR,

  • Aprender a mirar los ojos.
  • Escuchar de verdad.
  • Tener confianza en los demás y recibir su confianza, …renovar esa confianza.
  • Ofrecer nuevas oportunidades. Valorar “el volver a intentarlo” y favorecerlo.
  • Descubrir y valorar las distintas cualidades, capacidades y aportaciones de unos y otros.
  • Aprender a reconocer y a aceptar los propios errores y los de los demás.
  • Evitar, huir, combatir, “las etiquetas” (tanto las positivas como las negativas).

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